El fútbol ha perdido a uno de los suyos. Kevin Keegan, dos veces ganador del Balón de Oro, crack de Liverpool y del Hamburgo, y alma apasionada del banquillo del Newcastle y de la selección inglesa, ha fallecido a los 75 años. El Real Madrid emitió un comunicado oficial expresando sus condolencias — el Madrid no emite comunicados por cualquiera.
Keegan no era el tipo de futbolista que pasaba desapercibido. Llegó al Liverpool de Bill Shankly en 1971 desde el Scunthorpe United — nadie apostaba demasiado por él — y se marchó siete años después como uno de los mejores delanteros del continente, con tres títulos de liga, una FA Cup y, lo más importante, la Copa de Europa de 1977 en el bolsillo.
Pero su decisión de irse al Hamburgo en 1977 fue la que lo convirtió en leyenda europea. Dos Balones de Oro consecutivos, en 1978 y 1979, en una época en que ese galardón lo ganaban Cruyff y Platini. No era un crack de laboratorio: era energía pura, pressing antes de que existiera la palabra, y un olfato de gol que los defensas alemanes recordarían durante años.
Como entrenador, Keegan fue todo lo que fue como jugador: intenso, emocional, capaz de hacer creer a la gente en lo imposible. Su etapa en el Newcastle entre 1992 y 1997 es una de las historias más queridas — y más dolorosas — del fútbol inglés. Tomó un club al borde del abismo en la segunda división y lo llevó a pelear por la Premier League con un fútbol que la gente todavía describe con los ojos brillantes.
La Premier League de 1995-96 se le escapó de las manos — el Manchester United de Ferguson remontó doce puntos — y su famoso discurso televisado de "I would love it" se convirtió en uno de los momentos más humanos que ha dado nunca un banquillo inglés. Keegan no fingía. Eso era lo que le hacía diferente.
Dirigió también a la selección inglesa entre 1999 y 2000, una etapa corta y complicada, pero que llevó con la misma entrega de siempre. Dimitió en los vestuarios de Wembley tras una derrota ante Alemania. Sin excusas, sin rueda de prensa larga. Solo Keegan siendo Keegan.
Según informa Mundo Deportivo, el Real Madrid emitió un comunicado oficial lamentando el fallecimiento de Keegan. Las causas de la muerte y el lugar exacto del fallecimiento no han sido confirmados por fuentes adicionales hasta el momento de publicación — se espera que los principales medios internacionales corroboren la noticia en las próximas horas.
Que el Madrid se pronuncie dice algo: Keegan pertenecía a esa generación de futbolistas cuya grandeza no tenía fronteras de club ni de país. Era inglés hasta la médula, pero el fútbol europeo lo reconocía como suyo.
Hubo una época en que Kevin Keegan era el mejor futbolista del mundo. No durante una semana, no en un partido concreto — durante dos años seguidos, con el trofeo para demostrarlo. El mismo trofeo que en esos años también codiciaban Cruyff y Platini. Keegan lo ganó antes que ellos.
El fútbol ha perdido a uno de los suyos. Kevin Keegan, dos veces ganador del Balón de Oro, crack de Liverpool y del Hamburgo, y alma apasionada del banquillo del Newcastle y de la selección inglesa, ha fallecido a los 75…
Quellen
Mundo Deportivo Fútbol
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“Stays on Inglaterra — different angle, same beat.”
INTHay goles que se recuerdan y hay goles que definen carreras. El que marcó Jude Bellingham ante Francia en el Mundial 2026 parece de los segundos: una volea, un disparo desde fuera, algo que todavía no
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