
Una vez más, Argentina e Inglaterra se vieron las caras en un Mundial — y una vez más, los sudamericanos salieron por la puerta grande. El combinado de Lionel Scaloni superó a Inglaterra en una semifinal de infarto del Mundial 2026 y se planta en la final con la posibilidad de hacer historia: dos títulos mundiales consecutivos. Mientras el partido terminaba de manera agónica, a miles de kilómetros del estadio, la Puerta del Sol de Madrid se convertía en un pedazo de Buenos Aires.
Argentina e Inglaterra no se juegan un partido de fútbol cuando se encuentran en un Mundial. Se juegan algo más grande, más viejo y más difícil de explicar a quien no lo haya vivido. El recuerdo de México 86, la mano de Dios, el gol del siglo — todo eso flota en el ambiente cada vez que estas dos selecciones comparten campo en una fase eliminatoria. Según informa El País, el triunfo llegó de forma agónica, aunque los detalles exactos del marcador, los goleadores y si la eliminatoria se resolvió en el tiempo reglamentario, la prórroga o los penaltis no han sido confirmados por fuentes adicionales.
Lo que sí está claro es el resultado que importa: Argentina pasa. Inglaterra, no.
Bajo la dirección de Lionel Scaloni, Argentina lleva construyendo algo sólido desde hace años — y los resultados hablan por sí solos. Campeones del mundo en Qatar 2022, ganadores de la Copa América, y ahora a un solo partido de levantar otra vez la copa más grande del fútbol. Scaloni ha convertido a esta selección en un equipo que sabe sufrir, que sabe gestionar la presión de ser favorita y que, cuando el partido se pone feo, encuentra la manera de no perder. Eso, en un Mundial, vale más que cualquier esquema táctico.
La idea de un back-to-back mundialista es tan descomunal que casi da vértigo pensarla en voz alta.
La Puerta del Sol no necesita mucho para convertirse en epicentro de algo. Pero lo de la noche del 15 de julio fue otra cosa. Según El País, miles de argentinos residentes en Madrid se echaron a la calle para celebrar el pase a la final — banderas, cánticos, abrazos entre desconocidos y esa mezcla particular de alivio y euforia que solo da el fútbol cuando el partido termina bien después de haberte hecho sufrir demasiado.
Hubo quien llevaba la camiseta desde primera hora de la tarde. Hubo quien llegó corriendo desde el bar más cercano. Nadie se fue pronto.
Argentina está a noventa minutos — o más, si el fútbol decide complicarlo todo de nuevo — de ser bicampeona del mundo. La presión existe, claro. Pero esta selección ya ha demostrado que sabe convivir con ella. El siguiente capítulo está por escribirse.
Una vez más, Argentina e Inglaterra se vieron las caras en un Mundial — y una vez más, los sudamericanos salieron por la puerta grande. El combinado de Lionel Scaloni superó a Inglaterra en una semifinal de infarto del…
Lähteet
El País — Deportes
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“Stays on Argentina — different angle, same beat.”
Atlanta, 15 de julio de 2026. Argentina estaba perdiendo, Inglaterra olía la final y Gary Neville, en algún plató, había dicho lo que había dicho. Noventa minutos después, la Albiceleste había dado la
“Stays on Argentina — different angle, same beat.”
Atlanta, 15 de julio de 2026. Argentina estaba perdiendo, Inglaterra olía la final y Gary Neville, en algún plató, había dicho lo que había dicho. Noventa minutos después, la Albiceleste había dado la