Hay récords que llegan sin avisar. Pau Cubarsí tiene 19 años, juega en el centro de la defensa de España y, cuando suene el pitido inicial de la final del Mundial 2026, pasará a la historia: segundo defensa más joven en disputar una final mundialista, solo por detrás del italiano Giuseppe Bergomi. No está mal para alguien que hace tres veranos todavía era un nombre que circulaba en foros de canteranos.
Bergomi tenía 18 años cuando Italia levantó el trofeo en el Mundial de 1982. Cubarsí llega a esta final con 19 — un año más, sí, pero en un contexto completamente distinto: no como promesa que ocupa un hueco, sino como titular indiscutible de una selección española que ha llegado al partido definitivo del torneo con una solidez defensiva que pocas veces se ha visto en esta generación de La Roja.
El dato no es solo anecdótico. Habla de un jugador que ha absorbido la presión de un Mundial con una calma que no debería ser posible a esa edad. Cubarsí no parece un chaval de 19 años cuando lee el juego. Parece alguien que lleva una década haciéndolo.
Si Cubarsí es la historia del torneo, Aymeric Laporte es el contexto que la hace posible. Con 32 años y una carrera que ha pasado por Athletic Club, Manchester City y la selección española, el central nacido en Francia ha encontrado en este Mundial una especie de segunda juventud — o al menos, una despedida a la altura de lo que merece.
La pareja que forman en el eje de la defensa de Luis de la Fuente funciona por contraste: Laporte aporta lectura, posicionamiento y la experiencia de quien ya ha ganado casi todo en el club; Cubarsí pone el físico, la salida de balón y esa temeridad controlada que solo tienen los que todavía no saben que deberían tener miedo.
En una entrevista con TV3, Cubarsí elogió a su compañero y dejó la puerta abierta sobre el futuro de Laporte — aunque los detalles exactos de sus palabras, según Mundo Deportivo, no quedan del todo claros en cuanto al alcance de ese gesto: si habla de una continuidad en el Barcelona, de seguir juntos en la selección, o simplemente de no querer cerrar ningún capítulo antes de tiempo. Lo que sí queda claro es la admiración mutua entre ambos.
Laporte no hizo declaraciones. No necesitaba hacerlas.
España llega a la final con una defensa que ha aguantado lo que le han echado encima. Cubarsí ha sido parte central de eso — no como el eslabón débil al que atacar, sino como el jugador al que el rival prefiere evitar. Eso, en un Mundial, dice más que cualquier estadística.
El registro de Bergomi lleva más de cuatro décadas en pie. Cubarsí no lo va a batir — el italiano sigue siendo el más joven — pero compartir ese podio histórico a los 19 años, en una final de Copa del Mundo, es el tipo de cosa que se cuenta décadas después.
Hay récords que llegan sin avisar. Pau Cubarsí tiene 19 años, juega en el centro de la defensa de España y, cuando suene el pitido inicial de la final del Mundial 2026, pasará a la historia: segundo defensa más joven en…
Lähteet
Mundo Deportivo Fútbol
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“Stays on España — different angle, same beat.”
La noche antes de una final del mundo, España no necesitaba más presión. Pero sí necesitaba esto: los que lo vivieron en 2010 mirando a cámara y diciéndoles, con toda la calma del que ya sabe lo que e
“Stays on España — different angle, same beat.”
La noche antes de una final del mundo, España no necesitaba más presión. Pero sí necesitaba esto: los que lo vivieron en 2010 mirando a cámara y diciéndoles, con toda la calma del que ya sabe lo que e