Brasil no ganó, sufrió. Y mientras Martinelli salvaba a la Canarinha en el tiempo añadido para meterse en cuartos del Mundial 2026, Neymar estaba en la banda, calentando, con las botas puestas y sin pisar el césped ni un solo segundo. Ancelotti tomó la decisión. Neymar la aceptó en público. Y luego se fue a redes sociales a hacer lo que mejor sabe hacer cuando no está jugando: ser Neymar.
Gabriel Martinelli. Último suspiro. Brasil vive. Así de simple y así de dramático fue el pase de octavos de final del Mundial 2026 para la Canarinha, que estuvo al borde de una de las eliminaciones más sonrojantes de su historia antes de que el delantero del Arsenal apareciera para firmar el tanto que lo cambiaba todo.
Japón había plantado cara durante prácticamente todo el partido, y Brasil —sin ritmo, sin claridad, sin su estrella— no encontraba la tecla. El marcador apretaba. Los nervios también. Y en la banda, con el chándal quitado y las botas listas, Neymar esperaba una llamada que nunca llegó.
Carlo Ancelotti salió a explicarlo después del partido. Según informó Mundo Deportivo, el técnico italiano justificó la no participación de Neymar, aunque los detalles exactos de su razonamiento —si fue una decisión táctica pura o una medida de gestión física— no quedaron del todo claros. Lo que sí quedó claro es que el '10' estuvo listo para entrar, calentó durante minutos en la banda, y Ancelotti decidió no moverle ficha.
Ancelotti no parece un hombre que tome esas decisiones sin pensarlas dos veces. Eso no las hace menos incómodas.
La pregunta que flota en el ambiente del vestuario brasileño es obvia: si no puedes usar a Neymar cuando el equipo está al borde de la eliminación, ¿cuándo exactamente vas a usarle? La respuesta a eso podría definir lo que le queda de Mundial a Brasil.
Mientras el mundo procesaba el susto, Neymar tenía otros planes. Un economista alemán había predicho públicamente que Japón eliminaría a Brasil. Con la clasificación ya en el bolsillo, el delantero no tardó en responderle en redes sociales con una ironía de manual: le invitó, según recoge Mundo Deportivo, a intentarlo de nuevo en el próximo Mundial.
Es el Neymar de siempre: incapaz de ignorar una provocación, encantado de tener razón, y perfectamente consciente del personaje que interpreta. Que lo haga desde el banquillo le da al momento un matiz que él probablemente no calculó.
Brasil está en cuartos. Martinelli es el héroe del momento. Y Neymar sigue siendo la gran incógnita del torneo —no por falta de talento, sino porque nadie sabe exactamente en qué estado físico llega ni cuánto confía Ancelotti en él para los minutos decisivos.
Si la Canarinha vuelve a sufrir así en la siguiente ronda y Neymar vuelve a calentar sin entrar, la conversación dejará de ser anecdótica. Será el tema del Mundial.
Brasil no ganó, sufrió. Y mientras Martinelli salvaba a la Canarinha en el tiempo añadido para meterse en cuartos del Mundial 2026, Neymar estaba en la banda, calentando, con las botas puestas y sin pisar el césped ni un…
Bronnen
Mundo Deportivo Fútbol
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“Stays on Mundial 2026 — different angle, same beat.”
Brasil no gana fácil. Brasil gana tarde. En el minuto 96 en Houston, Gabriel Martinelli le clavó un puñal a Japón y mandó a la Canarinha a los octavos de final del Mundial 2026 con el marcador vuelto
“Stays on Mundial 2026 — different angle, same beat.”
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