
Erling Haaland acaba de marcar en la fase de grupos del Mundial 2026, Noruega está en octavos de final y el rival que le espera es Brasil. Momento perfecto, entonces, para decirle al mundo que no tienen ninguna posibilidad. O casi ninguna.
Tras la victoria de Noruega ante Costa de Marfil, Haaland se plantó ante los micrófonos y fue directo al grano: tienen «muy pocas posibilidades» de eliminar a Brasil en la ronda de dieciséis. No hubo titubeos, no hubo el típico «partido a partido». Solo esa frase, limpia y envuelta en papel de regalo para cualquier periodista que necesitara un titular.
Lo curioso es que Haaland lleva años siendo el jugador más temido de Europa en el Manchester City — máquina de goles, killer en área, el hombre que convierte los partidos imposibles en trámites — y ahora, en el escenario más grande del fútbol, decide encoger los hombros. Puede que sea sincero. Puede que sea el movimiento más inteligente que ha hecho en toda la semana.
Noruega llegó a octavos. Eso ya es un hecho histórico para una selección que durante años miraba los Mundiales por televisión. El grupo no fue un paseo, y superar a Costa de Marfil con solvencia suficiente como para celebrar en la rueda de prensa dice algo sobre el estado del equipo. Martin Ødegaard, capitán y cerebro del equipo, también compareció ante la prensa con un tono más medido — sin el dramatismo de su compañero, pero sin prometer tampoco que van a tumbar a la Canarinha.
El problema para Noruega es que Brasil es Brasil. Selección con historia, con talento individual en cada línea y con la presión de ganar este torneo como único resultado aceptable. En el papel, la diferencia existe. Haaland lo sabe. Ødegaard lo sabe. Y probablemente también lo sabe el cuerpo técnico noruego, que ha decidido dejar que su delantero estrella gestione el relato público a su manera.
Hay algo clásico en todo esto. El equipo más débil sobre el papel declara que no tiene nada que perder, el favorito carga con el peso de la expectativa, y de repente el marcador a los veinte minutos puede ponerlo todo patas arriba. Haaland no ha inventado nada nuevo — pero lo ha ejecutado con una convicción que merece reconocimiento.
Si Noruega pierde, nadie podrá decir que no avisaron. Si Noruega gana, la frase de Haaland se convierte en la cita del torneo. Es una apuesta sin riesgo disfrazada de humildad. Carlo Ancelotti aplaudió a la grada. No tenía por qué. Haaland se ha quitado la presión de encima. Tampoco tenía por qué.
Según recoge Marca, las declaraciones del delantero del City se produjeron tras el partido ante Costa de Marfil, aunque el contexto completo de la rueda de prensa no ha trascendido en su totalidad.
Erling Haaland acaba de marcar en la fase de grupos del Mundial 2026, Noruega está en octavos de final y el rival que le espera es Brasil. Momento perfecto, entonces, para decirle al mundo que no tienen ninguna…
Fuentes
Marca Fútbol
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“Stays on Internacionales — different angle, same beat.”
Hay derrotas que duelen y hay derrotas que te dejan sin argumentos. Graham Potter salió de la eliminación de Suecia en los dieciseisavos del Mundial 2026 sin excusas, sin victimismo y con un único men
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