Hajime Moriyasu no ha ido a buscar titulares. Ha ido a decir exactamente lo que piensa: Japón está en el Mundial 2026 para ganarlo. Con Brasil esperando en dieciseisavos de final, el seleccionador japonés ha sacado a relucir el triunfo amistoso de su equipo ante la Seleção el año pasado como prueba de que sus jugadores no le tienen miedo a los cinco veces campeones del mundo. Esto ya no es ilusión — es declaración de intenciones.
Antes del choque de dieciseisavos ante Brasil en el Mundial 2026, Moriyasu ha sido claro en sus palabras: Japón tiene que aspirar a ganar el torneo. No a pasar la ronda. No a hacer un buen papel. A ganarlo. Para un seleccionador que lleva años construyendo en silencio una de las plantillas más interesantes de Asia, la declaración no suena a fanfarronada — suena a convicción.
El argumento que maneja Moriyasu es concreto: Japón ya ha ganado a Brasil en un amistoso el año pasado. Según Mundo Deportivo y EFE Deportes, el técnico nipón ha citado ese resultado como prueba de que sus jugadores creen que pueden competir con cualquiera. Y cuando un equipo ha vencido al rival que tiene enfrente antes de un partido de eliminatorias, la psicología del vestuario cambia por completo.
La pregunta que se hace todo el mundo es la de siempre con Japón: ¿el discurso aguanta noventa minutos contra Brasil? Los Samurái Azul llevan años exportando futbolistas a las grandes ligas europeas — la Bundesliga, la Premier League, la Serie A — y eso se nota en la calidad individual de la plantilla. No es el Japón de 2002 ni el de 2010. Es un equipo que presiona alto, que transita rápido y que sabe sufrir cuando toca.
El problema, como siempre en eliminatorias, es la profundidad de banquillo cuando el partido se complica. Brasil, incluso en sus versiones más irregulares, tiene recursos ofensivos que pocos equipos del mundo pueden igualar. Moriyasu lo sabe. Por eso el partido que plantee tácticamente — y la capacidad de sus jugadores para ejecutarlo bajo presión — va a ser determinante.
El relato es tentador: la nación futbolera emergente contra el gigante histórico. Pero reducir a Japón al papel de víctima simpática sería un error. Como hizo en Qatar 2022, cuando eliminó a Alemania y España en la fase de grupos y llegó hasta cuartos de final, este equipo ha seguido creciendo desde entonces. Moriyasu no es un entrenador que improvise — es metódico, paciente y difícil de leer.
Que haya elegido este momento para hablar de ganar el Mundial no es casualidad. Es el mensaje que quería que llegara — a sus jugadores, a Brasil y al resto del torneo.
Moriyasu lleva años sin levantar la voz. Que lo haga ahora dice mucho.
Hajime Moriyasu no ha ido a buscar titulares. Ha ido a decir exactamente lo que piensa: Japón está en el Mundial 2026 para ganarlo. Con Brasil esperando en dieciseisavos de final, el seleccionador japonés ha sacado a…
Sources
Mundo Deportivo Fútbol
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“Stays on Mundial 2026 — different angle, same beat.”
Hay jugadores que desaparecen del mapa y hay jugadores que vuelven con más hambre que nunca. Aymeric Laporte pertenece al segundo grupo — y en este Mundial 2026, disputado entre Estados Unidos, México
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