Costa de Marfil se fue del Mundial 2026 de la peor manera posible: creyendo que aguantaba, sin aguantar. Erling Haaland apareció en el minuto 86 para firmar el 2-1 y mandar a Noruega a los dieciseisavos de final. Emerse Faé, seleccionador marfileño, no buscó excusas en la sala de prensa. Solo dijo lo que vio: a su equipo le faltó madurez en el momento que más importaba.
Costa de Marfil había plantado cara. Con el marcador en tablas y el partido en la recta final, los marfileños tenían al alcance de la mano el pase a dieciseisavos de un Mundial que África lleva décadas esperando conquistar de verdad. Entonces llegó Haaland.
Minuto 86. El delantero del Manchester City —máquina de goles en cualquier competición, a cualquier hora, en cualquier escenario— resolvió con la frialdad que le caracteriza para poner el 2-1 definitivo. Noruega, que no había estado en un Mundial desde Francia 98, se mete en la Ronda de 16 con una actuación que ya empieza a hacer ruido en el torneo.
Lo más llamativo de la noche no fue solo el gol. Fue la honestidad de Emerse Faé después del pitido final. El seleccionador de Costa de Marfil reconoció sin rodeos que su equipo no supo gestionar los momentos clave de un partido de esta magnitud. «Nos faltó madurez», dijo, según recogen Mundo Deportivo y EFE Deportes. Pocas frases resumen mejor lo que significa perder así: no por falta de talento, sino por falta de temple.
Faé lleva poco tiempo al frente de la selección y ha construido un proyecto con jugadores jóvenes y con hambre. Pero el Mundial no perdona la inexperiencia en los minutos finales, y Costa de Marfil lo aprendió de la manera más dura.
Haaland lleva años siendo el mejor delantero del planeta en términos de eficacia. Lo que cambia en este Mundial es el contexto: ya no es solo un crack de club que acumula estadísticas en la Premier League. Es el hombre que le rompe el corazón a una selección africana en el minuto 86 de un partido de dieciseisavos de final del Mundial. Ese es otro nivel de presión, y él lo resuelve igual.
Noruega avanza a la Ronda de 16. Costa de Marfil se va con la sensación de que estuvo cerca —demasiado cerca— de algo grande. Faé tiene razón: la madurez no se compra, se gana partido a partido. El problema es que en un Mundial, cuando te falta, ya no hay vuelta atrás.
Costa de Marfil se fue del Mundial 2026 de la peor manera posible: creyendo que aguantaba, sin aguantar. Erling Haaland apareció en el minuto 86 para firmar el 2-1 y mandar a Noruega a los dieciseisavos de final.
Bronnen
Mundo Deportivo Fútbol
Flagside-artikelen zijn originele stukken samengesteld uit meerdere bronnen. We citeren elke outlet die in het stuk verwerkt is.
Hoogtepunten van de nacht, wat de transfermarkt doet, en het ene stuk dat je vandaag moet lezen. Geen ads. Geen tips. Geen operators.
Eenmalig afmelden. We delen je e-mailadres niet.
“Stays on Mundial 2026 — different angle, same beat.”
Martin Ødegaard podría haber dicho las cosas de otro modo. Podría haber hablado de respeto, de dificultad, de lo grande que es Brasil. En cambio, el capitán de Noruega se plantó delante de los micrófo
“Stays on Mundial 2026 — different angle, same beat.”
Martin Ødegaard podría haber dicho las cosas de otro modo. Podría haber hablado de respeto, de dificultad, de lo grande que es Brasil. En cambio, el capitán de Noruega se plantó delante de los micrófo