
Hay jugadores que llegan a un Mundial sin que nadie les haya reservado sitio en el cartel — y luego hay jugadores como Quiñones. El delantero mexicano lleva tres goles en el Mundial 2026 y, de repente, toda una nación lleva su apellido tatuado en la garganta. México está en octavos de final, y el hombre que más ha empujado para que eso ocurra no es el nombre que la mayoría habría escrito antes del torneo.
Tres goles en una Copa del Mundo. No es un dato menor: ningún jugador mexicano llega a esa cifra con facilidad, y Quiñones lo ha hecho con una naturalidad que desconcierta tanto a los rivales como a los propios aficionados de El Tri. El País recoge que el apodo Mr. Quiñones ya circula con fuerza — aunque la fuente lo sitúa en el entorno del equipo, no en el vestuario de forma confirmada. Esos motes no se inventan — se ganan.
Lo que hace especialmente llamativo su rendimiento es el contexto. México llega a esta fase del torneo cargando con la presión histórica de un país que sabe perfectamente lo que significa el quinto partido — el que nunca ha llegado a jugar en un Mundial desde 1986. Que sea un delantero emergiendo como referencia goleadora, y no simplemente como acompañante del sistema, cambia la lectura táctica de El Tri de cara a los octavos. Tanto El País como EFE Deportes coinciden en los tres goles y en el pase a octavos como los datos centrales del arranque mundialista mexicano.
El perfil es el de un delantero que vive en los espacios, que no necesita el balón pegado al pie para ser peligroso. Tres goles en un Mundial no se marcan por accidente — hay lectura del juego, hay timing, hay algo que los entrenadores llaman instinto de área y que no se enseña en ningún pizarrón. Javier Aguirre ha visto suficientes Mundiales como para no emocionarse fácilmente — y a estas alturas, sería difícil imaginar al técnico prescindiendo de un delantero en ese estado de forma.
El dato que no hay que perder de vista es el siguiente: México avanza a octavos con un goleador en forma, con confianza acumulada y con la sensación — quizás por primera vez en mucho tiempo — de que el equipo tiene un jugador capaz de decidir un partido él solo.
Los octavos de final son otra historia. El nivel sube, los rivales estudian más, los espacios se cierran. Quiñones pasará de ser una sorpresa a ser un problema conocido — y ahí es donde se verá si su Mundial es un fogonazo o el inicio de algo más grande.
Por ahora, El Tri tiene lo que llevaba décadas buscando en un torneo de este calibre: un delantero que mete. El resto, que espere al pitido inicial.
Quiñones no celebró su tercer gol mirando a la cámara. Señaló al cielo, buscó a sus compañeros y siguió corriendo. Eso también dice algo.
Hay jugadores que llegan a un Mundial sin que nadie les haya reservado sitio en el cartel — y luego hay jugadores como Quiñones. El delantero mexicano lleva tres goles en el Mundial 2026 y, de repente, toda una nación…
Bronnen
El País — Deportes
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“Stays on Mundial 2026 — different angle, same beat.”
INTYouri Tielemans no iba a dejar que Bélgica se fuera a casa. Con el marcador en contra, el tiempo casi agotado y Senegal a un paso de la clasificación, el centrocampista del Aston Villa apareció dos ve
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