
¿Puede un futbolista jugar en dos selecciones distintas?
Un jugador canta un himno distinto al que cantaba de joven, con otro escudo en el pecho. No es un error de casting: la propia FIFA lo contempla.
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Un chaval debuta con la selección sub-17 de un país. Pasan los años, cambia de pasaporte, y un día sale en el once inicial de otra selección, con la mano en el pecho durante un himno diferente al de su infancia futbolística. La escena desconcierta a cualquiera que no conozca el reglamento, pero es perfectamente legal, con matices.
Sí, un futbolista puede jugar en dos selecciones distintas a lo largo de su carrera, siempre que se cumplan ciertas condiciones ligadas a su nacionalidad. No es un vacío legal ni una excepción rara: está escrito en el reglamento que regula quién puede vestir cada camiseta.
El documento que lo fija es el FIFA Statutes (2024 edition), en el apartado que lleva por título exactamente esto: "Nationality entitling players to represent more than one association" ("Nacionalidad que otorga el derecho a representar a más de una asociación"). El propio título ya lo dice todo: no habla de una prohibición, habla de un derecho que puede activarse, aunque activarlo no depende solo del pasaporte.
¿Cómo funciona en la práctica? La clave está en la nacionalidad, pero también en el historial del jugador con la absoluta. Si un futbolista adquiere una nueva nacionalidad, por ejemplo tras cumplir los requisitos legales de residencia o por descendencia familiar reconocida en otro país, pasa a cumplir los criterios de elegibilidad de esa segunda asociación. Pero si ya ha disputado partidos oficiales con la selección absoluta de su primer país, el 'cap-tie' entra en juego: el reglamento limita o directamente impide el cambio, salvo que se cumplan condiciones muy concretas, como un número máximo de partidos disputados, la edad del jugador en ese momento o el tiempo transcurrido desde su último partido con esa selección. No basta con sumar una nacionalidad nueva y válida: si ya hay partidos oficiales con la absoluta de por medio, la puerta a la otra selección puede estar cerrada, o entreabierta solo bajo esas condiciones específicas.
Ojo, esto no significa que valga cualquier cosa en cualquier momento. Existen procedimientos formales para el cambio de asociación, y esas reglas son vinculantes para todas las federaciones miembro: deben incorporarlas a su normativa sin modificarlas por su cuenta. No es un acuerdo bilateral entre selecciones ni algo que se negocie caso por caso; es un marco único que aplica igual en todo el mundo, y el cap-tie es la pieza que más limita ese margen.
El caso que casi nadie conoce, y que el propio título del reglamento deja entrever, es el de los apátridas. La normativa incluye disposiciones específicas para jugadores sin nacionalidad reconocida, un supuesto que rompe el esquema habitual de "un pasaporte, una selección" y que exige un tratamiento aparte dentro del mismo reglamento. Es la prueba de que el sistema no está pensado solo para el jugador con doble pasaporte por herencia familiar, sino para situaciones bastante más complicadas sobre el papel.
Así que la próxima vez que un futbolista aparezca con un escudo distinto al que llevaba de canterano, la explicación no está en ningún resquicio oscuro del fútbol. Está en un artículo del reglamento de la FIFA que lleva el nombre más directo posible, y en el cap-tie que determina si ese cambio era, en realidad, posible.
Fuentes1 fuente
FIFA Statutes (2024 edition)
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