Photo: Ank kumar via Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)
Comentaristas neutrales: ¿solución o utopía?
Sky Sports lleva años sentando a Gary Neville a comentar partidos del Manchester United, a Jamie Carragher a hablar del Liverpool y a Martin Keown a analizar al Arsenal. La queja de fondo es sencilla: si fueron de un club, ¿pueden ser neutrales hablando de él? La respuesta corta es que no del todo, y que a las televisiones no les importa demasiado.
El problema que señalan los aficionados
La crítica no es nueva ni exclusiva de un club. Se repite con United, con Liverpool, con Arsenal: el comentarista exjugador se convierte en la voz que analiza precisamente al equipo en el que hizo carrera, y esa cercanía se nota. A veces en forma de dureza excesiva, como sienten muchos aficionados del United con Neville. A veces en forma de indulgencia. En ambos casos, el resultado es el mismo: la sensación de que el análisis ya no es neutral antes de que empiece el partido.
El matiz importante es que esa parcialidad puede ir en cualquier dirección. Un exjugador puede ser injustamente severo con su exclub, como forma de demostrar que no hace la vista gorda, o puede ser condescendiente. Lo que molesta a un aficionado no es que Neville hable mal del United: es que hable del United con un filtro que no aplica al resto.
Por qué las cadenas no van a cambiar el modelo
Sky Sports, y en menor medida el resto de broadcasters, no contratan a Neville, Carragher o Keown por su imparcialidad. Los contratan porque conocen el vestuario, entienden la táctica desde dentro y, sobre todo, porque son caras conocidas que generan reacción. Un comentarista sin pasado en ningún club puede ser más equilibrado, pero también es más anónimo, y en un negocio que vive de la audiencia y de la conversación posterior al pitido final, el anonimato no vende.
Además, la experiencia de haber jugado al máximo nivel aporta algo que un comentarista neutral sin ese bagaje no puede replicar fácilmente: el detalle táctico, la lectura del vestuario, la anécdota concreta. Sacrificar eso a cambio de una neutralidad perfecta tendría un coste de calidad, no solo de morbo.
La variedad, no la neutralidad total, es la solución realista
Exigir que ningún comentarista tenga conexión con ninguno de los dos equipos en juego suena razonable sobre el papel, pero en la práctica es casi imposible de aplicar con rigor: casi todo exfutbolista de nivel jugó en varios clubes grandes durante su carrera, así que encontrar a alguien completamente "limpio" de vínculos reduciría el grupo de candidatos a casi nadie con experiencia real dentro del vestuario.
Lo que sí es razonable, y algo que las cadenas ya hacen de forma parcial, es rotar y variar: no poner siempre al mismo exjugador del United comentando siempre partidos del United, sino mezclar perfiles, para que el sesgo de uno se compense con la mirada de otro. El problema que describen los aficionados de Old Trafford no es tanto que Neville tenga pasado rojo, sino que sea prácticamente el comentarista fijo en esos partidos, semana tras semana.
Entonces, ¿tiene razón la queja?
Sí y no. Tiene razón en el diagnóstico: un comentarista con pasado en un club rara vez es neutral al hablar de él, y eso se nota en el tono, en la exigencia y en el beneficio de la duda. No tiene razón en la solución radical de expulsar a todo excomentarista con pasado futbolístico, porque eso empobrecería el producto y porque el propio criterio de "sin conexión con ninguno de los dos equipos" es casi inaplicable con el actual mercado de comentaristas exjugadores.
La vía intermedia, más rotación, menos comentaristas fijos ligados a un solo club, mezcla de perfiles en cada partido, sería la manera realista de reducir la sensación de sesgo sin renunciar al valor añadido de tener a alguien que jugó al más alto nivel sentado en la cabina.
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