
¿Cuánto dura un partido de fútbol?
¿Cuánto dura un partido de fútbol?
El árbitro mira el reloj, levanta la pizarra electrónica y añade minutos que nadie contaba al principio del partido. Aquí está la duración real de un partido de fútbol, de principio a fin.
El árbitro pita el inicio y arrancan dos tiempos de 45 minutos cada uno: 90 minutos en total, con un descanso de 15 minutos en el medio en el que los equipos se van al vestuario. Esa es la base sobre la que se construye todo lo demás.
Lo que casi nunca son 90 minutos exactos es lo que se ve en el marcador al final. Al cierre de cada tiempo, el árbitro añade el llamado tiempo de descuento, o tiempo añadido, para compensar las paradas del juego: faltas, lesiones que requieren atención, sustituciones, revisiones del VAR, o simplemente un portero que se toma su tiempo para sacar de puerta. Cuantas más interrupciones haya, más largo es ese añadido, y un partido con muchas tarjetas o con revisiones puede terminar bien pasado el minuto 100 en el reloj del estadio, aunque el reglamento siga hablando de 90.
Esto explica por qué dos partidos que empiezan a la misma hora no terminan nunca exactamente juntos. El tiempo reglamentario es fijo, pero el tiempo real de juego, el balón en movimiento, es otra cosa: entre las faltas, los saques de banda y el balón fuera, se juega bastante menos de lo que dura el reloj oficial. El árbitro es quien decide cuánto añadir, y esa cifra suele anunciarse justo antes de terminar cada tiempo.
La duración cambia del todo cuando el partido no puede acabar en tablas, algo que pasa en las eliminatorias. Si el marcador sigue empatado después de los 90 minutos, se juega una prórroga de dos tiempos de 15 minutos, 30 minutos extra en total, con su propio descuento al final de cada parte. Y si el empate resiste también a la prórroga, el partido se decide en la tanda de penaltis, que no tiene un tiempo fijo: dura lo que tarden los lanzadores en fallar o acertar hasta que haya un ganador.
Esta diferencia entre un partido de liga y uno de eliminatoria es clave para entender por qué algunas noches de Copa o de competición europea se alargan tanto. Un partido de liga que termina empatado se queda así, con el marcador cerrado en el minuto 90 más el añadido. Un cruce a eliminatoria directa, en cambio, puede convertirse fácilmente en una noche de más de dos horas contando prórroga y penaltis, algo que no ocurre nunca en la fase regular de una liga.
Así que la respuesta corta es 90 minutos repartidos en dos partes de 45, con un descanso de 15 en medio. La respuesta completa incluye ese tiempo añadido que el árbitro va sumando según lo que pase en el campo, y en los cruces eliminatorios, la posibilidad de que el partido se estire con media hora de prórroga y termine resolviéndose desde los once metros.
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