
¿Qué significa que un futbolista sea zurdo?
¿Qué significa que un futbolista sea zurdo?
Un extremo recibe pegado a la banda derecha, deja el balón atrás y dispara cruzado con una pierna que no es la que esperabas. Así se ve, en el campo, lo que significa ser zurdo.
Un extremo recibe en la banda derecha, con el lateral rival cerrándole el pase de vuelta. En vez de centrar con la derecha, como haría la mayoría, ajusta el cuerpo, deja el balón atrás y dispara con la izquierda desde fuera del área. El balón sale curvado hacia la escuadra lejana. En la grada nadie se sorprende: saben que ese jugador es zurdo.
Ser zurdo en el fútbol significa que la pierna izquierda es la pierna buena, la que el futbolista usa por instinto y con la que golpea con más fuerza, más precisión y más control natural cuando pasa, centra o dispara. La derecha existe, ayuda a correr, a apoyar el cuerpo, a dar un toque corto, pero no es la que decide.
En cualquier plantilla los zurdos son minoría frente a los diestros, y esa escasez juega a su favor. Los defensas entrenan toda la semana marcando a jugadores que cargan el peso en la derecha; cuando aparece un zurdo, la lectura cambia. El ángulo de salida del balón es distinto, el efecto que coge un centro o una falta es distinto, y el rival tarda una fracción de segundo de más en anticipar por dónde va a salir el disparo. En un córner o un tiro libre, esa trayectoria invertida puede sorprender tanto a un defensor como al propio portero, acostumbrado a leer el giro que da un diestro y no el que da un zurdo.
Por eso tantos zurdos terminan jugando en la banda derecha en vez de la izquierda, que parecería lo lógico si la pierna buena es la izquierda. Colocados a la derecha, reciben pegados a la línea y pueden cortar hacia el centro cayendo hacia su pierna buena, dejando el balón perfilado para rematar o pasar sin tener que golpear cruzado con la pierna mala. Es la misma lógica que lleva a un diestro a jugar por la izquierda: cortar hacia dentro, no quedarse pegado a la banda intentando centrar con el pie que no domina.
Esto no es una norma fija ni algo que decida nadie fuera del propio jugador. Hay zurdos que juegan toda su carrera por la izquierda porque su centro clásico, con efecto hacia fuera, es su mejor arma, y entrenadores que prefieren mantenerlos ahí precisamente por esa razón. La banda en la que acaba un zurdo depende del estilo del jugador, de lo que pida el equipo y de lo que decida el técnico de turno, y varía de un club a otro sin que exista una única forma correcta de hacerlo.
Lo que sí es constante es la ventaja de la sorpresa. Un defensor que lleva media temporada marcando extremos diestros llega distinto a un duelo contra un zurdo: el hombro se coloca mal, el pie de apoyo queda del lado equivocado, y ese segundo de duda es exactamente lo que buscan los que disparan, centran y sacan faltas con la izquierda.
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